¿Cómo comienzo a escribir?

Como escribir

Amas escribir desde siempre. Reunes valor para comenzar. Tu novela, cuento o poema cambiará al mundo. Miras el cursor, sudas frío,… y no sale nada. Quieres escribir pero ¿cómo creas los  primeros pases mágicos? Así…

     A menudo encuentro en mis talleres una notita con letras bien pequeñitas que dice “a mí me gusta escribir, pero no sé ” o un papel doblado mil veces con “es que yo escribo, pero sólo para mí”. Ya.

Conozco a la perfección ese miedo a enfrentarme con un texto. Es muy difícil escribir algo que vaya más alla de mis libretitas mágicas de “confesiones nocturnas”. 

Yo digo, es cuestión de orden. Sí, escribir es una forma de ordenar el mundo. Lo único que tenemos que hacer es acomodar todo en su lugar.

Con las letras expresamos el archivo de nuestra memoria; sentimientos, olores, sabores, días de luz o de sombra. Sin embargo, nuestro archivo de vida llega de manera desordenada y eso nos dificulta organizarlo en un texto coherente, bello, feliz.  

El trabajo de escribir, solo (¿sólo? vamos, amiga, sea seria) se trata  de desatar los nudos para que la historia adquiera forma y significado.

Una palabra detrás de otra, como dice el buen Stephen King.

El primer paso es recordar que toda escritura está basada en esas piedritas fundamentales  -las palabras-  a partir de ellas  se construyen edificios hasta las nubes.

No hay truco. Cuando empiezas, se desprenden chispitas y vapores. ¡Empieza!

 
 

Las tres preguntas de la esfinge

Todo muy bonito, pero aún no respondo tu pregunta ¿por dónde comienzo?  

Después de un análisis concienzudo y muy sabihondo (bueno, bueno), llegué a la conclusión de que hay tres claves fundamentales para empezar con la increíble experiencia de escribir. Aquí van:

  • ¿Qué quieres escribir?
  • ¿Para qué quieres escribirlo?
  • ¿A quién va dirigido tu escrito?

Listo esas son las llaves del reino. Úsalas y nos vemos en el Nobel.

De acuerdo, elaboro un poquito más, pero no te vayas ¿de acuerdo?

magia de escribir

1. El brillante "qué"

Para no dar muchas vueltas, el qué es esa historia que traes atrapada dentro.

La repites una y otra vez cuando te encuentras en las reuniones de amigos o familia. Ese cuento que le contaste a todo el mundo o por el que te miran feo cuando dices: Eso me recuerda la vez que…

Todos tenemos estas historias propias, ajenas o inventadas que luchan en nuestro interior para tener voz.

Cuando quiero escribir algo es porque siento que eso merece ser contado. Más aún, cuando escribo un cuento es porque a mí me gustaría leerlo.

Gabriel García Márquez

2. El intrigante “para qué”

Tiene que ver con el objetivo que desata la acción de escribir. Si ya tienes la historia de la vida de todas las generaciones de tu familia, el siguiente paso es preguntarte, para qué quieres ponerla en papel

Puedes escribir para guardar un momento específico de tu vida, para  comunicar un hecho o para inventar un mundo completo.

Si conoces tu objetivo, el texto será más efectivo y podrás imprimirle un tono y un ritmo más apropiados.

Uno tiene que trabajar con sus propias realidades, eso no tiene remedio. El escritor que no trabaje con su propia realidad, con sus propias experiencias, está mal, anda mal.

Gabriel García Márquez

3. El alegre “para quién”

Saber a quién diriges el texto es importante, porque de este “público meta” dependen las herramientas que aplicarás. 

Por ejemplo, si escribes sólo para ti, no es necesario atender a normas muy rígidas y puedes concentrarte en desarrollar técnicas para aumentar la fluidez de tu pluma.

Por otro lado, si necesitas redactar una carta dirigida a una autoridad o un ensayo para la academia, tendrás que ceñirte a ciertas estructuras lógicas.

Como intuirás, el lenguaje que usas para comunicarte es también completamente diferente en estos casos.

Lo que quiero contar, lo hago escrito, solito en mi cuarto, y con mucho trabajo. Es un trabajo angustioso pero sensacional. Vencer el problema de la escritura es tan emocionante y alegra tanto que vale la pena todo el trabajo; es como un parto.

Gabriel García Márquez

Bien, por ahora creo que es suficiente. La combinación de estos tres elementos será el primer paso hacia la escritura.

Ya sé que estarás pensando que de estos polvitos no se construyen ciudades kafkianas o epopeyas míticas. No, pero si no los tienes bien claros, puedes cometer errores muy básicos como:

  • No transmitir las ideas y emociones que quieres a tus lectores
  • Abandonar otro borrador de novela en la página 10.
  • Seguir escribiendo sólo para ti y no para que los otros puedan leerte y emocionarse contigo.
  • Sentarte frente a una pantallita blanca. 15 minutos, una hora, un día entero, para “descubrir” que no tienes nada que decir (créeme, tienes y mucho)
magia de escribir

Si quieres practicar estas tres claves ve a “Escribir con instrucciones”, en la sección de Técnicas de escritura creativa. 

Seguro las palabras empezarán a fluir y ya no se van a detener.

Cuéntame cómo te fue. Me hace muy feliz leer tus comentarios y saber que estás ahí, detrás de la pantallita, sonriendo.

Nos leemos pronto

la Alquimista

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¡Hola! Aquí Renata Solleiro enamorada confesa de las letras y adicta a la transformación de la materia létrica.  El filamento secreto que me conduce : encontrar la esencia de todas las cosas, conectar con ella y compartir mis descubrimientos.

¿Creamos juntos?

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